He estado hoy pensando, en el colegio sobre todo. Yo allí era bastante rarita: trabajo de investigación de Star Wars, obsesión muy grande por el maquillaje (no me pinto como un monstruo, que conste), estilos de música más alternativos y no tan populares... Da igual, pero yo me sentía bien. Me sentía especial porque tenía mis cosas que me hacían una persona diferente, única.
Y aquí estoy ahora viendo que (como mínimo en mi universidad) todos son fans de Star Wars a muerte, escuchan música "rara" como la mía y algunas tienen sus cosas como lo mío del maquillaje. Me da la impresión que he abierto los ojos al fin para ver el mundo real: todas las personas son iguales.
La niñez o la adolescencia (esta últimano creo que la haya superado del todo) son lo que nos mantiene en un mundo aparte. Ya lo dicen: "no harás/pensarás/lo que sea cuando seas mayor)". En la adolescencia te piensas que nadie sufre como tu, que nadie entiende lo que tu estás pasando. ¡Dios mío! Si todos pasamos por lo mismo.
En el fondo de nuestro corazoncitos todos queremos tener algo que nos hace especiales, algo que puedas decir "esto, sólo yo". Pero también es culpa de la sociedad en que vivimos: globalización, redes 2.0, interactividad... ¡¡¡arrrgh ajfkhajnjafadhfkhjagjnfdhjkf, qué agobiooo!!! Si todos somos iguales, todos seguimos las mismas pautas, todos consumimos lo mismo, pensamos lo mismo.
Solución: no hay, resignación y pa'lante.
Hay algo que me provoca cierta rabia: A ver, ¿qué es esto ahora de que todo el mundo tiene un blog? (En mi entorno, repito). Antes ni caso, ahora no tienes un blog = estas muerto. No sé, quizás por eso llevaba tanto tiempo sin escribir. En cambio, la gente publica, comparte, comenta. "Lo que yo digo es guay". No, no, lo que tú dices es lo mismo que dicen los demás. A saber cuánta gente estará pensando lo que estoy yo escribiendo en este momento...
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