martes, 6 de abril de 2010

Me he dado cuenta que siempre hay alguien que te hace mejor persona. Con él/ella puedes ver tus errores, a veces, catastróficos. Por eso, se puede rectificar. Yo esta semana santa he visto que esa persona me ha mejorado, ha hecho una nueva versión de mi: mireia 1.1.
Resulta que, como humana que soy, me equivoco, y mucho. Pero, cuando me pasa, no me doy cuenta hasta que la persona me para los pies. Me dice: "te has equivocado". Y entonces puedo verlo. A la vez, siento ese gran remordimiento propio también de la raza humana: "mierda, mierda, ¿por qué lo he hecho?".
Yo soy una mujer, o sea, estoy loca, literalmente. Estoy loca porque me estreso con demasiada rapidez, exagero enormemente las cosas y me ofendo con nimiedades. Sin embargo, estos defectos los compenso con mis aptitudes, o eso espero. Así que la persona que me mejora, es capaz de eso, de mejorarme, porque ve más allá de mis defectos. Y yo la quiero siempre a mi lado para poder seguir mejorando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario