Yo ya sabía que los traductores no se esfuerzan mucho en los títulos de las películas y de los libros. Se pueden cambiar algunas palabras, expresiones que no existen en castellano pero, a ver, inventarse casi todo no es lo que se dice traducir, traducir.
Hay muchos ejemplos, aquella películas que se llamaba "El bosque", en inglés "The village" o aquella otra que se llamaba "Soñando, soñando, triumfé patinando (sí, menudo título) y en inglés "Ice Princess" y así hasta el infinito.
Puedo entender la dificultat de textos muy extensos o de películas con acentos complicados y expresiones que ni tan sólo suenan en castellano. Pero que se les grabe esto a los traductores: inventar: MAL; inventar: muy MAL.
Tengo dos compañeras que el año que viene empiezan la carrera de traducción y des de aquí les pido que se empleen en traducir bien los títulos. Es que parece broma, pero más bien da pena.
Lo más destacado actualmente: los libros de Stieg Larsson. Los escribió en sueco, así que primero llegó la traducción en inglés y, más tarde, en castellano. Pues ya estamos otra vez con el mismo problema. "The girl with the dragon tattoo" es "Los hombres que no amaban a las mujeres", "The girl who played with fire" es "La chica a que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina" y, el último, que en castellano todavía no ha salido, "The girl who kicked the hornets' nest" es "La reina en el palacio de las corrientes de aire".
No sé si debo preocuparme o qué. No, no, porque de hecho yo me leo los libros en castellano y tira. Me importa lo suficiente como para indignarme un poco, pero bah, malditas editoriales, ya sabrán ellas. Y malditos traductores...
Acabo de acordarme del programa de traducción castellano-catalán d"El País". Si es que no estamos hechos para traducir... Mala cosa esta.
Hay muchos ejemplos, aquella películas que se llamaba "El bosque", en inglés "The village" o aquella otra que se llamaba "Soñando, soñando, triumfé patinando (sí, menudo título) y en inglés "Ice Princess" y así hasta el infinito.
Puedo entender la dificultat de textos muy extensos o de películas con acentos complicados y expresiones que ni tan sólo suenan en castellano. Pero que se les grabe esto a los traductores: inventar: MAL; inventar: muy MAL.
Tengo dos compañeras que el año que viene empiezan la carrera de traducción y des de aquí les pido que se empleen en traducir bien los títulos. Es que parece broma, pero más bien da pena.
Lo más destacado actualmente: los libros de Stieg Larsson. Los escribió en sueco, así que primero llegó la traducción en inglés y, más tarde, en castellano. Pues ya estamos otra vez con el mismo problema. "The girl with the dragon tattoo" es "Los hombres que no amaban a las mujeres", "The girl who played with fire" es "La chica a que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina" y, el último, que en castellano todavía no ha salido, "The girl who kicked the hornets' nest" es "La reina en el palacio de las corrientes de aire".
No sé si debo preocuparme o qué. No, no, porque de hecho yo me leo los libros en castellano y tira. Me importa lo suficiente como para indignarme un poco, pero bah, malditas editoriales, ya sabrán ellas. Y malditos traductores...
Acabo de acordarme del programa de traducción castellano-catalán d"El País". Si es que no estamos hechos para traducir... Mala cosa esta.
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