Con motivo de la celebración del día de Sant Jordi, he escrito una historia que voy a presentar en el certamen del colegio. La he dividido en dos partes, hoy posteo la primera:
Ernesto lo sabía todo y, a la vez, no sabía nada sobre las pesadillas. Le encantaban, conocía los más ínfimos detalles y, sin embargo, él nunca había tenido ninguna. Tenía que admitir que era algo raro pues tener cuarenta años y no haber soñado ni un día con una pesadilla, pues da qué pensar. Al tener cuatro hermanos sabía lo que era sufrir una. María, que era la más pequeña, se lo había demostrado durante largas noches. En esos días, él se levantaba, iba a su cuarto y hacía cualquier cosa típica de hermano mayor que distrae a una hermanita, le leía un cuento, le cantaba… Ernesto sabía muy bien qué era una pesadilla, ¡claro que sí!, perfectamente. Con once años las dominaba de maravilla. Que ningún hermano se preocupase ya que Ernesto estaba siempre al pie del cañón, dispuesto a ayudarles con sus sueños.
A medida que pasaban los años, catorce, dieciséis, dieciocho, veinte-uno adquiría más conocimientos. Y estaba tan, tan ilusionado que se pasaba horas investigando en su cuarto. Su carrera de filólogo se fue al garete cuando los profesores le dieron dos opciones: o se centraba más en los estudios, o lo dejaba. Nada de nada, para él las pesadillas lo eran todo. No es de sorprender que a los veinte-cinco hiciese el mayor descubrimiento en el mundo de las pesadillas: las gomas de borrar. Efectivamente, se ha comprobado científicamente que las gomas de borrar borran, como su propio nombre indica, las pesadillas de la mente. Y así, Ernesto decidió abrir una papelería llamada “Gomas y Co.” en la que el gran producto estrella eran las gomas de borrar.
La voz corrió de manera incalculable, en dos meses la papelería era un completo éxito en todo el barrio de Gracia. A las cinco de la tarde, no se podía ni entrar. Estaban todas las mamás haciendo cola para comprar las “maravillosas” gomas. Ernesto no tardó mucho en clasificarlas, se dividían en: pesadillas de bichos, monstruos, brujas que secuestran a madres, robos, juguetes que cobran vida por las noches y asustan a cualquiera, incapacidades para realizar cosas cotidianas (este era específico para las madres), jefes que complican la vida a los empleados y les despiden, enfermedades incurables y, en definitiva, una larga lista de pesadillas inimaginables.
Próxima parte en breve. Opiniones=comments.
3rd prize at least! If I don't write anything....then 2nd =P
ResponderEliminarels fans esperem la segona part de l'amic ernesto!
ResponderEliminar:)